La Ira de Dios Revelada
El párrafo anterior nos presenta fuertes argumentos a favor de no avergonzarnos del evangelio, y son esos mismos argumentos que nos apuntan al tema mas importante de nuestra mala condición actual, es decir, ser librados del pecado y la Ira de Dios (detallados en 1:18 al 3:20), para que tengamos VIDA (Romanos 3:21-26). Este párrafo comienza a explicar en detalle las razones de esa GRAN ira que nos enfrenta.
La Ira de Dios se Revela desde el cielo contra la impiedad e injusticia de los hombres que con injusticia restringen la verdad de Dios. Los versos 19 y 20 responden a, ¿cómo sabemos que el hombre hace tal cosa (restringir la verdad con injusticia), para que Dios entonces lo castigue por eso? Primero, porque la verdad es evidente al hombre, porque Dios se lo hizo evidente. Segundo, porque desde la creación del mundo, Dios mismo siempre le ha manifestado al hombre con claridad sus atributos invisibles, es decir, su eterno poder y deidad.
El Resultado evidente es que el hombre NO TIENE EXCUSA. No obstante el Apóstol da razones a este resultado evidente. El hombre no tiene excusa porque aunque conoce de Dios, primero y de manera negativa, no honra a Dios ni le da gracias; segundo, de manera positiva, el hombre hace dos cosas que le dan resultados desastrosos: 1) Razona, “nada de esto es real”, (2) Profesa ser sabio y tener la verdadera respuesta, y al final el resultado es que en todo esto cada vez el hombre se hace mas y mas necio (Salmo 14:1). ¿Razón? La realidad es que sus hechos le delatan, ya que cuando presenta al gran SUPREMO CREADOR incorruptible, lo hace con forma de imagen de hombre, aves, cuadrúpedos o reptiles que en pocos días se corrompe.
Ante estas realidades podemos aplicar al menos 3 cosas:
- Debemos poner atención a la conducta humana, esto es, la conducta nuestra y de los demás. Porque al mirar atentamente rechazaremos toda conducta que restringe la verdad de Dios con injusticia.
- Debemos poner atención a la Creación de Dios, porque en ella podemos admirar la belleza del poder y la deidad de Dios.
- Podemos asumir la verdad de que el hombre no tiene excusa delante de Dios y así seremos espectadores de una humanidad que constantemente le huye a la ira de Dios, para que en tal condición presentemos sin vergüenza el evangelio de nuestro glorioso Jesucristo.