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La muerte de todos los hombres
La Idea Central
La muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron. Esta es la segunda y última vez que el Apóstol Pablo usa la frase "todos pecaron" en Romanos. La primera vez como fundamento (G) de la gloriosa verdad de que la Justicia de Dios en Jesucristo es para todo el que cree sin distinción (Romanos 3:22-23), y ahora como fundamento (G) de la penosa verdad de que la muerte es de todos los que son hijos de Adán, sin distinción alguna. La muerte es el resultado y la causa es el pecado, por lo que cada vez que alguien muere nos recuerda nuestro pecado y el pecado nos recuerda que necesitamos redención.
La Manera.-
El pecado entró al mundo por un hombre, y por el pecado la muerte. Ese hombre fue representante de todos los hombres y como tal, a todos los hombres la muerte se extendió. El pecado de aquel hombre es nuestro pecado y su muerte es nuestra muerte. Así sucede con todos los hombres, que a causa de que todos pecaron y murieron en el primer hombre Adán, todos son pecadores y mueren.
Dios le presentó al hombre la vida y la muerte, el bien y el mal, mas el hombre escogió la maldad y recibió la muerte. Así como Adán también nosotros, si estuviésemos en su lugar escogeríamos el mal y recibiríamos la muerte que el escogió, en otras palabras, Adam fue nuestro representante.
Razones (2)
¿Qué pruebas tenemos de que Adán nos representó? La respuesta es que tenemos las mismas pruebas que tuvieron los patriarcas (e.g. Abraham, Isaac y Jacob), esto es, que había pecado y que había muerte en el mundo.
La primera prueba de que Adán nos representó es que aunque el pecado no es imputado o castigado cuando no hay ley*, había pecado en el mundo antes de la Ley de Dios ser promulgada en Sinaí (Gen. 4:8, 6:5, 13:13), aun en aquellos que creyeron para vida (Abraham: Gen. 12:10-20, 17:17-18, Rom. 4:5).
La segunda prueba de que Adán nos representó es que aunque la Ley es la que proclama maldito y ordena muerte al que no cumple las ordenanzas (Deut. 30:15; 27:26), la muerte reinaba sobre todos**, aun sobre los patriarcas que alcanzaron justicia antes de la Ley y que no pecaron una transgresión semejante a la de Adán (Gen. 9:29; 23:2; 25:8; 35:19; 35:29; 50:26).
El tiempo es clave....
El escritor está muy atento al tiempo, porque en tan solo 2 versículos (13-14) inserta tres frases para que sus comentarios sean considerados dentro de un contexto muy específico. Las tres frases son:
· "…antes de la Ley", v.13
· "…cuando no hay ley", v.13
· "…desde Adán hasta Moisés", v.14
¿Que significan estas frases? Igual como en el Cap. 4 v.15b la frase “cuando (donde) no hay ley" literalmente se refiere a la historia después del pecado de Adán y hasta Moisés, pero no hasta la muerte de Moisés, sino hasta que la ley fue promulgada por medio de Moisés en Sinaí.
¿Por qué tanto énfasis? Porque estas frases conectan el contexto inmediato de estos versículos con el argumento del capitulo anterior, dígase, que "fue escrito" de Abraham, para que sirviese como ejemplo de fe para todos (Rom. 4:22-24). Abraham fue representado por Adán, y como resultado del pecado de Adán fue pecador y por eso murió (Gen. 25:8). Este mismo impío Abraham (Rom. 4:5) creyó en aquel que había de venir (Gen. 3:15; 22:17-18) y le fue contado por justicia antes de la Ley fuese promulgada en Sinaí. Por tanto, la realidad de que todo esto sucedió después de Adán y antes de la Ley, es prueba de que Adán fue nuestro representante.
El que había de Venir
El que había de venir es Jesucristo, porque Pablo lo expresa claramente (v.15-21, 17) y porque así lo esperaban los patriarcas. Así profetizo Jacob en Génesis 49:10 “El cetro no se apartará de Judá, ni la vara de gobernante de entre sus pies, hasta que venga aquel a quien le pertenece***, y a él sea dada la obediencia de los pueblos”, esto es Cristo.
Adán es figura de Cristo, el que había de venir. Esto es, que en cuanto a su oficio de representante figuraba a otro. Por eso es tan importante para el Apóstol señalar que la narrativa del Pentateuco presenta a Adán como representante (ver razones más arriba), porque el representante más importante, el que había de venir, aquel a quien le pertenece la gloria y el imperio, es Cristo. Cristo es aquel a quienes los Patriarcas esperaban, así como dijo Jacob: "Tu Salvación espero oh Jehová" (Gen 49:18).
NOTAS
* La narrativa del Pentateuco muestra dos diferencias muy marcadas en la respuesta divina a la desobediencia del pueblo antes y después de Dios dar Su Ley en Sinaí (Ex. 20 – 34). Un mismo suceso no fue imputado y castigado con muerte antes de Sinaí, pero imputado y castigado con muerte después de Sinaí. Compare Ex. 15:22-26 & Num. 10:33-11:3, Ex. 16:1-15 & Num. 11:4-8, Ex. 17:1-7 & Num. 10:33-11:3.
** Aun en aquellos que no tuvieron oportunidad de desobedecer o rebelarse, como los recién nacidos o los que estaban en el vientre antes de nacer.
*** La mayoría de las traducciones no traducen el nombre SILOH que significa: Aquel que ha de venir. - - - La palabra SILOH se parece mucho al primer lugar donde Dios ordenó que se ubicara el arca en la tierra prometida en los tiempos de Josue, SILO, pero no es la misma.