
|
|
||||||
|
|
| ||||
|
|
||||||
|
|
| ||||
|
|
||||||
|
|
| ||||
|
|
||||||
|
|
| ||||
|
|
||||||
|
|
| ||||
|
|
||||||
|
|
| ||||
|
|
||||||
|
|
| ||||
|
|
||||||
|
|
| ||||
|
|
||||||
|
|
| ||||
|
|
||||||
|
|
| ||||
|
|
||||||
|
|
| ||||
|
|
||||||
|
|
| ||||
|
|
||||||
La Carne, Carne es... El Espíritu, Espíritu es.
No hay condenación para los que están en Cristo, porque Cristo con su muerte y resurrección destruyó todo reclamo que la ley pueda tener sobre nosotros. Pero, ¿quienes son estos que están en Cristo? La respuesta de los capítulos anteriores es que son aquellos que han sido justificados, aquellos igual que el pecador David y el impío Abraham quienes creyeron y les fue contado por justicia (4:1-8). Y, ¿cómo podemos identificar si nos incluye a nosotros, si es real en nosotros o en otros? Los que están en Cristo son aquellos que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
Por sus frutos los conoceréis...
Quedó bien claro que por medio de las obras ningún ser humano puede ser justificado (Rom. 3:20). La justificación es sin obra nuestra, sino creyendo en la obra perfecta de redención de nuestros pecados, por medio de la sangre de Jesucristo (Rom. 3:-21-26; 4:1-8). Y habiendo sido justificado, entre otras cosas, tenemos el Espíritu de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones (Rom. 5:1, 5), para servir a Dios en novedad de espíritu.
Basado en estas verdades sabemos que la conducta habitual de una persona es un fruto de su condición. Es interesante que en el verso 5, el verbo traducido como "viven" (LBLA), es una traducción del verbo griego "ser" (eimi). Literalmente el verso 5 dice "los que son conforme a la carne". En otras palabras, los que "ponen" la mente en la cosas de la carne, lo hacen porque eso es lo que "son". Los que son conforme a la carne, ponen sus mentes en las cosas de la carne y aquellos que son conforme al espíritu, ponen sus mentes en las cosas del espíritu.
La Carne es discapacitada
Los que son conforme a la carne, ponen la mente en las cosas de la carne. Y esto por 4 razones que se apoyan una de la otra:
1. Porque la mente puesta en las cosas de la carne es muerte. Esto es que la mente puesta en las cosas de la carne tiene un nombre mas corto, se llama "pecado", y su fin es muerte. Y viene siendo como un ciclo vicioso, porque la mente en el pecado es muerte y la muerte que resulta produce mas pecado.
2. La mente puesta en las cosas de la carne es muerte, porque es enemiga de Dios. El pecado es contrario a la naturaleza de Dios. Dios es vida y el pecado muerte; Dios es paz y el pecado gritería y maledicencia; Dios es fiel y el pecado rebelde; Dios es amor y el pecado es ira y crueldad. Y los que son conforme a la carne ponen sus mentes justamente en todo aquello que es contrario a Dios.
3. La mente puesta en las cosas de la carne es enemiga de Dios porque no se sujeta a Dios, ni siquiera puede. Es como el agua y el aceite, por mas que intentes no podrás colocar el aceite debajo del agua, sino que siempre el aceite se coloca enaltecido al agua. Así es el corazón de los que son conforme a la carne, no solo porque eso es siempre lo que hace sino que no puede hacer lo contrario.
4. La mente puesta en las cosas de la carne es enemiga de Dios, porque no puede agradar a Dios. El hombre cualquier que sea podría externamente con su conducta manifestar aquellas cosas que Dios ha mandado, pero no agrada a Dios. No le agrada, porque su conducta externa pueda aparentar hacer lo que Dios ordena, pero su corazón y su mente están en las cosas de la carne. Y como Dios sobre todo mira nuestro interior, nuestras intenciones y pensamientos, El sabe si la verdadera intención de alguno es alabar el nombre glorioso de Jesucristo de quien sabemos que de El, por El y para El son todas las cosas (Rom. 11:36).
El Espíritu es restaurador
En cambio, los que son conforme al espíritu, ponen la mente en las cosas del espíritu, porque la mente puesta en las cosas del espíritu es vida y paz, ya que la mente puesta en el espíritu es amiga de Dios, porque se sujeta a Dios y porque agrada a Dios.
Habiendo sido justificados, Dios nos da su Espíritu. Y siendo conforme a Su Espíritu, nuestras mentes son inclinadas a ponerlas en las cosas del Espíritu. Este proceso se llama santificación. Los que son conforme al Espíritu quieren gustosamente y pueden poderosamente sujetarse a la voluntad de su mejor amigo, Jesús. Al final resulta en nosotros vida y paz eterna en su presencia, así como David, "varón conforme al corazón de Dios" o como Abraham "amigo de Dios".
NOTAS.-
7b - El antecedente de "sujeta" es "la mente puesta"(7a) φρόνημα gr.
5a - Lit. "porque los que son conforme a la carne". "Son" aquí es el gerundio presente activo de "ser" que modifica el verbo "la mente puesta".