No Somos Deudores a la Carne
Si somos de la carne, viviremos conforme a la carne, mas si somos del Espíritu, viviremos conforme al Espíritu, pues lo que vivimos es una manifestación de lo que realmente somos (v.5-8).
Mas si el Espíritu de Dios hace morada en nosotros, no somos de la carne, sino somos del Espíritu. Somos de Cristo porque tenemos el Espíritu de Cristo, y seremos resucitados por el Espíritu que mora en nosotros, así como fue resucitado Cristo (v.9-11).
Por tanto, no somos deudores a la carne para vivir conforme a la carne, porque el fin de aquellos que viven conforme a la carne es la muerte, mas si por el Espíritu hacemos morir la obras de la carne viviremos, porque los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.
¿Entonces "somos deudores?
La primera clausula (12a) de estos versículos (v.12-14) contiene la frase clave que dice literalmente "deudores somos no...". Esta frase es confusa porque parece mostrar énfasis en lo que "somos", es decir que puede dar a entender que nosotros, los que tenemos el Espíritu, no somos deudores a la carne, pero si somos deudores al Espíritu.
Mas el énfasis NO es en lo que somos, sino aquello que nos impulsa a causa de lo que somos. No tenemos obligación a ser guiados por carne, porque el Espíritu de Dios que mora en nosotros nos da vida y nos resucitará en el día postrero.
Hay tres evidencias importantes:
- En versos anteriores (v.5-11) ya se hizo énfasis en lo que somos. Somos del Espíritu que mora en nosotros. Y ahora se presenta una aplicación indicada por el nexo "así que".
- En ningún momento se dice de nosotros que somos deudores al Espíritu, sino mas bien que "hijos de Dios somos" (v.14).
- El contraste central de estos versos (v.12-14) es que en nuestros pasos de vida NO tenemos obligación a caminar conforme a la carne, porque así caminan aquellos cuyo fin es la muerte, sino que nuestros pasos de vida han de caminar a la manera de aquellos que por medio de la guía del Espíritu de vida hacen morir lo carnal en ellos.
No tenemos obligación...
Los que son deudores a la carne viven para la carne. Mas nosotros no somos deudores a la carne para vivir conforme a la carne, porque si fuéramos deudores a la carne, viviéramos para la carne y quienes viven conforme a la carne su fin es la muerte.
Mas nosotros que hacemos morir las obras de la carne por medio del Espíritu de Cristo que mora en nosotros, viviremos. Viviremos, porque ese mismo Espíritu que hace morir las obras de la carne, es el Espíritu que resucito a Cristo y nos resucitará a nosotros.
Ser guiados por el Espíritu de Dios para hacer morir las obras de la carne es evidencia de que realmente somos hijos de Dios. Somos hijos porque a causa de la justicia de la cruz de Cristo fuimos liberados (v.1-4), y ya no somos mas deudores y esclavos, sino que somos hijos libres.
NOTAS.-
12a La traducción "...NO somos deudores..." o "no tenemos obligación...", hace mas sentido al contexto y mas sentido de la traducción al español.