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Contexto.
Dios es supremamente libre y en los últimos tiempos lo ha demostrado mostrando misericordia a los impíos gentiles. Es interesante como Dios revela las riquezas de Su gloria: primero escogió a Abraham impío incircunciso (gentil) y de sus lomos a Israel. Pero luego Israel se corrompió en idolatría, ¡o si Israel tuviera un corazón para Dios! (Deut. 5:29) Y entonces la "no amada (gentiles)" alcanza justicia por medio de la fe.
¿Ha terminado la historia? ¿Ha desechado Dios a su pueblo? No, sino que queda aun esperanza para Israel.
Dios no ha desechado a Su pueblo Israel
Hay dos evidencias históricas que muestran que Dios no ha desechado a Israel y que muestran que Dios cumplirá siempre Sus promesa para con Israel:
1. El Remanente. Tal como dice la escritura, “aunque el numero de los hijos de Israel sea como la arena del mar, el remanente será salvo” (Is. 10:22; Rom 9:27). Dios ha tomado para si un remanente “de entre los judíos” (Rom. 9:24) para todas las edades. Evidencia indiscutible es el caso de Pablo, descendiente de Abraham, Israelita, de la tribu de Benjamín.
2. La Elección Conforme a la Gracia. Como la justicia no depende de las obras, aun cuanto “todos han pecado” (Rom. 3:23; 5:12), Dios en su gracia libremente justifica y así ha decidido con Israel. La vida de Elías ilustra fielmente, pues cuando todo parecía que todo Israel vivía apasionado para otros dioses, Dios, conforme a la elección por gracia guardó para si un remanente.
En el Antiguo, Ahora y Siempre
El verso 5 dice, “y de la misma manera…”, indicando una similitud impactante entre ayer y hoy. De la misma manera como Dios salvó a Pablo por gracia por medio del evangelio del hijo de Dios, de la misma manera en el Antiguo Testamento fue salvado Elías, e igualmente el remanente de Israel. Desde el principio hasta el final así es para todos, la salvación es por gracia, no en base a obras, porque de otra manera la gracia ya no es gracia.